190. Lo que jamás se refleja en tus listas de productividad

En este audio te contaré esos registros que deberías de hacer, que deberían de ir a tus listas de productividad, o al menos, a tus “revisiones” de tu efectividad personal:

Las noches de insomnio.

Las personas que apretamos los dientes y hasta nos duele la mandíbula.

Este lado más  emocional, que igual tiene mucho que ver con la efectividad, y lo pasamos por alto, o por bajo, que queda fuera de nuestro radar….

¿nos desvelamos juntos?

Las listas de productividad y de no productividad

Te quiero hablar hoy, muy brevemente, de lo que no va a nuestras listas de tareas, de estos asuntos que te he apuntado en la intro.

¿deberíamos de llevar a nuestras listas de tareas esas cosas intangibles, que no se ven, pero que hacen que nuestra efectividad personal se vea “tocada”, para lo bueno, y para lo malo?

Te cuento ideas “pasadas por alto”, quédate con la esencia, no son importantes las ideas, sino el concepto y veas en cómo aplican en TÚ mundo.

1.- Los trabajos que restan.

En ocasiones, hay personas que ni siquiera llevan listas de tareas o proyectos, cuando son empleados.

Cuando la desmotivación por el trabajo en el que estás es grande, “me la suda” que te hablen de métodos de productividad, de herramientas que te ayudan, o de mejora continúa. 

Aplica el tú págame al final de mes, y déjate de tonterías productivas

Es algo importante a detectar, en todas sus variantes que hay muchas.

2.- El síndrome del quemado, el burnout propio, no siempre de jefe-empleado

En ocasiones, incluso con trabajos que realmente te gustan, o te gustaban, son tantas las decisiones a tomar, que estás agotado.

Alguien te propone ideas, son proyectos bonitos, interesantes en sí mismo, pero es que cualquier mínimo trabajo, supone tantas horas después.

Y es cierto, agrégale al proyecto “interesante”, un poco de perfección, de diseño, de vídeo, o como quiera que tu lo hagas, y son horas en ocasiones, cientos de horas, que acabas por casi protegerte y mirar para otro lado.

3.- El estrés en general, que se puede manifestar de diferentes formas, son síntomas no causas:

Aprecias que estás desmotivado, cabizbajo, como para ir al gimnasio estoy yo ahora con el día que he tenido.

Esto son cosas importantes a anotar y no suelen anotarse, solo las acumulamos en silencio, día tras día. 

Y está muy presente en nuestra vida.

4.- La sobremotivación.

A mi en particular, está me lleva a trabajar mucho, y a dormir y vivir poco.

Y este aspecto es de los que yo jamás creía que supondría un freno a la productividad.

Porque trabajar mucho, querer tachar muchas tareas, igual lo único que te reporta es cumplir con una de mis frases favoritas.

Ineficacia es NO saber bien qué quieres, pero matarte para conseguirlo

5.- Las tareas invisibles, que no apuntas por lo absurdas o pequeñas que son…

Alguien me apuntaba el otro día, es que ahora el teletrabajo me ha desordenado aún más.

Entre levantar a mis hijos, teletrabajar, contestar llamadas, ponerme a preparar algo de comida para mediodía, no rindo nada…

Teléfono, mala organización, muchas tareas acumuladas….

En definitiva todo eso son cosas que frenan nuestra efectividad personal. 

Y el precio de ser poco efectivo es alto. Aunque no todos lo ven.

Incluso para el que no puede más en su empresa, ser productivo es una competencia que se puede aprender, y se debe, porque igual, pasado mañana cambias de trabajo, o te pones por tu cuenta. 

Y voy terminando, con acciones concretas que te propongo.

Acciones concretas a realizar con lo “invisible” y tus listas de productividad

Create unos ficheros en word, en google docs, una hoja de cálculo que tenga las 52 semanas del año. Tardas igual, 52 segundos.

Y todas estas cosas, que te “remueven” el día en un sentido u otro anótalas, captúralas, regístralas.

Así, con varias anotaciones, semana a semana, podrás sacar patrones de qué es lo que te hace fluir, y que es lo que te hace decir “no puedo con mi vida”. 

Hay que ver lo que nos gusta tachar tareas, incluso nos reíamos el otro día un grupo de frikis de la productividad, en el que más de uno había rellenado tareas ya hechas en su sistema de productividad, y aún estando hechas, las había tachado por el placer de tacharlas.

Algunas con el boli, apretando sobre el recuadro que indica que la tarea esta cumplimentada, bien fuerte, incluso rompiendo el bolí, por la satisfacción que produce marcado….. y otros, con el ratón, pero pulsando fuerte la tecla del ratón incluso dos veces, para que no se le olvide al maldito algoritmo que lo he hecho, que lo he logrado.

Captura todo en tus listas de no-productividad

Captura también para poder sacar conclusiones, lecciones aprendidas, de tus días de tus semanas.

Aplica el truco que te he dicho unos ficheros de las revisiones semanales, y anota también los momentos malos, los momentos subidón, los momentos flow, porque solo anotando en tu sistema cómo te sientes, cuando vengan problemas, podrás solucionarlos, o como poco conocer la causa.

¡¡¡Y no te fustigues muy fuerte!!!

Porque hay situaciones hoy, y las habrá siempre, que hay que traer a tu contexto productivo, épocas de más o menos ganas, otras en las que te preocupa y te ocupa un erte propio, de algún miembro de tu familia, la compra de una vivienda, o simplemente llegar a fin de mes…

Las 43 carpetas para tu lista de productividad

52 semanas, 43 carpetas, da igual como lo hagas, pero anótalo.

Seguimos!

Siempre anótando.

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