¿por qué no logramos HACER AQUELLO QUE PLANIFICAMOS, aún sabiendo que es lo correcto, y acabamos abandonando?

Ahora mismo te cuento el porqué, pero antes déjame que te hable del Parchís, o de aquellos que cuando se comen 1, se cuentan 20.

En este juego de mesa, que si no lo conoces, igual te has criado en otro planteta, no en la tierra, cuando caes sobre la ficha de un contrincante, te premian con la posibilidad de avanzar y contarte 20 de un tirón.

En el mundo real, esta regla esta grabada «a fuego» en la cabeza de algunos, y la replican en sus vidas, en sus trabajos, en ese camino de aparentar lo que no son, o lo que no hacen…

Incluso sin caer encima del contrincante, siempre se están contando 20, pero hacen 1 o ninguna…

Yo hoy no te voy a contar 20, solo una. 

Una lección importante que puede aportarnos el juego del  parchís.

Hay que contar menos y hacer más. 

Y la mejor forma de hacer es «tirando de lo que ya sabes», con una práctica deliberada, no haciendo lo que hace la mayoría: contar y contar.

En vez de contarte 20, lo mejor es hacer 1, y otra más, un día y otro, y al otro también….

Porque haciendo una tras otra, llegaremos a 20 y mucho más, hasta el punto de que nos vamos olvidando de contar 1, y ya sólo queremos hacer.

Y en ese avanzar, en ese hacer y hacer mucho más, empezamos a encontrar «disfrute»

Un combo ideal, «hacer + disfrute».

Y otras 20…

Y 20 más…

Con orden, con concierto, con método, con sistema

¿Y cómo saber qué es lo que tengo que hacer realmente?

Hay que empezar por no hacer tanto caso a nuestra cabeza.

Esta nos perjudica y nos confunde casi todo el día, intentando hacer aquello que llevamos miles de años haciendo.

Nuestro cerebro trabaja sin cesar para que ahorremos energía, teóricamente: nos protege.

  • Si estamos trabajando, estamos incómodos porque deberíamos estar descansando.
  • Si descansas, te avisa de que «Ya está bien, a trabajar gandul». 
  • Si estás en una reunión estás pensando en problemas de casa, y si estás en casa, estás pensando en problemas del trabajo.
  • Si no te estás formando, igual te quedas desfasado, pero no tienes tiempo para todo. El inglés, el curso de….

Antes nuestros ancestros salían a cazar, y nuestro cerebro mas primitivo nos enseñaba que era básico ahorrar energía….

¿para qué?

Para poder huir rápido, y tener energía cuando un mamut herido se “revolvía” y avanzaba hacia tí para comerte.

En este caos de energía, de mamuts, de nuestra cabeza que no para de darle vueltas a las cosas, de rumiar, confundimos razones y excusas.

Y ahora de lo que huimos es de ir al gimnasio, huimos de tomar decisiones, huimos de muchas cosas sin darnos cuenta, aún sabiendo que es lo correcto, que es lo que llevamos tiempo planificando.

Razones y excusas

Siguiendo con lo que te contaba del Gimnasio.

Es excusa: “no voy al gimnasio, porque hoy a sido un día muy duro”.

Es razón: “hoy no voy al gimnasio porque tengo una pierna escayolada”.

Y ¿cómo podemos diferenciar excusa de razones?

Aquí te doy una primera herramienta: Cógete un folio y hazle una línea dividiendo el folio en dos

Justo encima pondrás “la pregunta” que ahora más abajo te indicaré.

En el lado izquierdo del folio anotamos “Excusas”.

En el derecho, “Razones”.

Ahora identifica tu objetivo, ejemplo, ser más productivo, organizado, llevar una agenda de mis compromisos, promocionar en mi trabajo, ir al gimnasio, el inglés, todos esos propósitos que te marcas a principios de año…. y lo haces desde que tienes uso de razón (pero nunca hacemos)

Y ahora empieza a anotar excusas y razones. 

Ojo que la línea entre unas y otras es muy delgada.

Igual te pones como loco a poner razones, y cuando pongas la pregunta que te diré ahora mismo aquí, compruebas que tienes que coger otro folio y rehacer todo, porque casi todo lo que has apuntado, va al lado de las excusas.

Si has anotado gran cantidad de excusas, ahora ya entiendes porque no cumples con aquello que te propones, con lo que planificas, con lo que sabes que deberías cambiar. 

La pregunta que me provocó una explosión de cabeza.

Y ya ahora si, la pregunta clave que debes poner en ese folio que has cogido, es:

Si hago caso a lo que me dice mi mente ahora mismo… ¿me llevará a dónde quiero ir?

¿estoy haciendo todo lo que está en mi mano para lograr aquello que me he propuesto?

La pregunta es clave.

Te pongo un ejemplo.

Quiero aprender inglés casi a nivel de nativo, y me pongo a poner “cosas” que me impiden hacerlo:

    • No tengo tiempo.
    • Estoy mayor ya.
    • No me va a servir de nada.
    • Es caro
    • Y otras que a ti se te ocurran que seguro hay muchas.

Partiendo de que tienes claro de que quieres aprender realmente inglés, todo eso son ¿razones o excusas?.

Seguramente excusas, así que si realmente quieres hablar inglés como un nativo, deja de poner razones disfrazadas de excusas, y hazlo.

Lo que te conté al principio.

Muchos se comen una, y se cuentan 20.

Se cuentan 20 excusas, y en realidad sólo se engañan a si mismo.

El postureo con los demás puede tener sentido.

Pero el postureo contigo mismo….

Aquí tienes un primer consejo que es clave, y es tener de referencia siempre esa pregunta.

Si hago caso a lo que me dice mi mente ahora mismo… ¿me llevará a dónde quiero ir?

Y esto es todo por ahora.

Es solo el principio.

Es este un Lead Magnet, un gancho, como quieras llamarlo, y es diferente porque por el hecho de suscribirte a mi lista, no recibirás un bonito pdf, que guardarás en algún sitio remoto de tu ordenador, para no volver a abrirlo jamás.

Te propongo que comiences a hacer ya de una vez, que arranques con tu transformación.

Cada día te mandaré un correo, diferente… y por qué no, una propuesta formativa.

Lee unos días los correos, son divertidos, diferentes, hacen pensar a veces… y si transcurridos unos días no te interesan, te das de baja, y tan amigos. Nos estrechamos las manos virtualmente, y hasta la próxima.

Hay cientos de pdfs que podría mandarte, pero sé que no te servirán, yo mismo he descargado miles que ni siquiera he leído.

Y es justamente lo que queremos evitar, los errores que impiden hacer lo que planeas, que hace que tu estrategia nunca llegue a buen termino, errores que te hacen perder tu tiempo, tu dinero, y tu foco-plan.

Así que no te mandaré un pdf para que no lo leas, ni largo, ni corto, ni bien maquetado.

Prueba un mensaje diario cada día, en tu bandeja de entrada. Abajo te dejo el formulario para suscribirte. 

P.D. ¿tienes la pierna escayolada?

Si es que no, levántate, y al gimnasio, al inglés, a trabajar tu productividad… a lo que realmente hayas planificado

Si es que sí, que te mejores.

Pero en cuanto estés mejor, ya sabes, ¿estás haciendo todo lo que está en tu mano para lograr aquello que planificas?

Mi compromiso, historias entretenidas cada día, ¡ pruébalo !  y si no te gusta, te das de baja, o me escribes y me dices «que te vas al gimnasio», «o «que tienes la pierna escayolada», o «que no tienes tiempo», será por excusas….

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Por cierto, hago acompañamientos UNO A UNO, para mejorar la productividad de tu negocio, de tu equipo, de tus departamentos. Estrategia y táctica, con procesos que funcionan aún cuando tu no estás.
Ganar más dinero. Trabaja menos, de forma más inteligente. Vivir.